Provincias Unidas de Venezuela
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El laberinto de los Patriotas Venezolanos

La difícil situación que acompaña a los patriotas de Venezuela en la lucha contemporánea por la LIBERTAD y la recuperación de la República

30/03/2026

La Resistencia, los Patriotas y nuestro laberinto

1.- Reconozcamos la naturaleza del momento que atravesamos: no estamos frente a una lucha lineal, ni a un conflicto simple entre actores políticos tradicionales. Estamos inmersos en un laberinto histórico, geopolítico, ideológico y económico, con una dimensión difícil de abarcar en un todo, donde cada decisión implica riesgos, contradicciones y costos.

2.- Asumamos la dicotomía central de nuestra época: por un lado, la voluntad de los Patriotas de construir y establecer un verdadero orden republicano, de concluir la obra inconclusa de los próceres, de dar forma a una nación funcional, soberana y moderna. Por el otro, la aplicación sistemática de procesos de descomposición social, de fragmentación y control psicológico, aplicado al pueblo de Venezuela durante 27 años que ha erosionado el tejido psicológico y social del venezolano desde adentro, debilitando su cohesión, su identidad, su autoestima y su capacidad de respuesta.

3.- Comprendamos que esta lucha: se desarrolla en un tablero donde convergen intereses nacionales e internacionales, visibles y ocultos. En ese escenario, la Resistencia se ha visto obligada a navegar en aguas turbias, donde las alianzas no son puras ni permanentes, sino estratégicas, necesarias y, al mismo tiempo, profundamente frágiles.

4.- Entendamos la complejidad de estas relaciones: la necesidad de una articulación geopolítica con actores de poder global, incluyendo a Estados Unidos, como contrapeso frente a estructuras adversas, del marxismo internacional y de otras potencias mundiales convive con la realidad de que adentro de esos mismos espacios existen intereses que no buscan la reconstrucción plena de Venezuela, sino la preservación de un orden que permita la extracción de recursos bajo esquemas opacos y funcionales a sus propios objetivos.

Producto de esa alianza con Estados Unidos se logró la extracción de Nicolás Maduro el 3 de enero, y la lógica indicaba que, a partir de ese acontecimiento, debía iniciarse un proceso acelerado de ratificación de la voluntad del pueblo a través de su liderazgo legítimo, que hoy encarna María Corina. Pero eso no ha ocurrido. Por lo contrario, se ha avalado la continuidad del viejo orden con una nueva cara a través de Delcy. Y eso no es casual. Es producto de intereses internos dentro de Venezuela, conformados por empresarios colaboracionistas y oportunistas perfectamente adaptados a un ecosistema corrupto y nada transparente, por politiqueros oportunistas que sobreviven en la ambigüedad, y por tentáculos de mafias aún latentes que entienden que un cambio verdadero significaría el derrumbe de su zona de confort y de sus mecanismos de poder.

A ello se le suman los intereses oscuros de empresarios norteamericanos y de sectores políticos vinculados a la línea de Grenell, y del mismo Partido MAGA a quienes les interesa perpetuar el orden oscuro y corrupto de la reconfiguración del chavismo para poder echar mano a la extracción de los recursos de Venezuela sin rendición de cuentas ni transparencia. Es, en el fondo, algo muy similar a lo ocurrido hace 300 años, un país subordinado a factores externos y a intermediarios locales que se benefician del saqueo mientras bloquean el nacimiento de un verdadero orden nacional.

Porque un liderazgo verdaderamente legítimo y un proyecto genuinamente republicano en Venezuela no les convienen a ninguno de esos factores. La razón es simple, una verdadera República implicaría transparencia, institucionalidad, rendición de cuentas, claridad en el manejo de los recursos y una forma de acción nacional a la que ellos no están dispuestos a enfrentarse. Prefieren un país opaco, tutelado, ambiguo genuflexo y administrable, antes que una nación funcional, soberana y dueña de sí misma.

He allí nuestro laberinto…

No se trata de elegir entre blanco o negro. Se trata de avanzar en medio de zonas grises hasta nuestro objetivo, donde cada paso debe ser calculado, donde cada alianza debe ser entendida en su contexto, y donde el menor error puede significar la pérdida del objetivo mayor.

5.- Asumamos entonces la verdad incómoda: esta lucha no es lineal, no es limpia, no es ideal. Es una lucha en un entorno contaminado, donde los Patriotas debemos construir cada decisión que tomemos. En medio de estructuras hostiles, tensiones externas, tensiones internas, dobles intereses y contradicciones inevitables,

Pero también tenemos que comprender lo esencial, que incluso dentro de ese laberinto, existe una dirección clara, terminar la obra inconclusa de los ideólogos republicanos de nuestra historia. Y que incluso en medio de alianzas frágiles, existe un propósito bien definido, que, pese a la complejidad del escenario, sigue vigente la misma pregunta que nos ha acompañado desde 1811 y nos motiva a seguir, ¿Venezuela será finalmente una República construida por sus propios hijos?

 

Enmanuel M.

 

 

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